jueves, 3 de noviembre de 2011

Los videos de la tribu

Por Julio Villeda

“La vida en un día” (“Life in a day”) es un documental producido por Ridley Scott y dirigido por Kevin Macdonald, con quien el primero comparte la edición.

El documental está compuesto por escenas grabadas por diferentes personas en 140 países alrededor del mundo, y registra los comunes y corrientes acontecimientos que suceden en un día normal: despertarse, arreglarse, ir a trabajar. También se les pidió a las personas que participaron que contestaran algunas preguntas mediante sus grabaciones, como “¿a quién amas?” o “¿a qué le tienes miedo”.

En total se recibieron 4 mil 500 horas de video, que fueron subidas a YouTube, de las cuales se eligieron las que el director y el productor consideraron más importantes. Por lo mismo, la temática del documental es enormemente diversa y, por lo tanto, no existe una historia lineal, sino, más bien, fragmentos de video asociados por un tema en común, que cambian de forma y ritmo sin seguir un estilo determinado.



El documental reúne imágenes a lo largo del amanecer, atardecer y anochecer del 24 de julio de 2010, en el que personas de toda raza, edad y rol social decidieron tomar su cámara y plasmar un día de su existencia hablando acerca de sus vidas y experiencias en esta fecha. Son personas comunes y corrientes, con diferentes perspectivas e historias que contar, unas alegres y otras no tanto, como los que han perdido seres queridos y que tienen luchas en su día a día, pero que mantienen siempre el optimismo y las ganas de vivir.

Dentro de tan variado panorama, para mí resaltan cinco historias. La primera es la de un hombre asiático viudo que cuida a su hijo pequeño, al que le enseña a recordar a su madre mediante una foto y recitándole oraciones; otra es la de Okhwan Yoon, un coreano que viaja por el mundo en su bicicleta y que ha estado en 190 países y tiene la intención de que Corea del Norte y Corea del Sur se unifiquen en una sola nación.

En la tercera aparece un caballero, llamado Ron, que tuvo una operación importante del corazón: la primera imagen que vemos es la de él con una máscara de oxígeno, pero, aún así, está lleno de optimismo y expresando que está listo para seguir disfrutando de la vida. La siguiente es la enternecedora historia de Abel, un niño peruano de, aproximadamente, 8 años, que se dedica a lustrar zapatos, él habla de como quiere a su padre, pues es él quien se ocupa de alimentarlo; posteriormente nos enseña el objeto que más ama, una laptop de juguete mediante la cual ingresa a Wikipedia, para él una gran librería, y donde lee acerca de ciencia e historia.

El último relato es el de una familia pobre que vive en un cementerio, en un espacio reducido donde 14 personas habitan sin electricidad ni agua ni ningún otro servicio básico. Contrario a lo esperado, el padre de la familia afirma con sus palabras y sus acciones algo que muy pocos en su caso: agradece por estar vivo y reconoce que Dios esta con ellos, pues no hay razón, según él mismo afirma, para que Dios creara a la humanidad si se iba a olvidar de ella.


El documental contiene desde tomas sencillas de escenas comunes, como la de un bebé durmiendo o parejas besándose; hasta grabaciones extraordinarias, como la filmación de la aurora boreal, la perspectiva de la caída de una mujer en paracaídas desde un avión hacia tierra firme o el punto de vista de una niña escalando una torre de personas en un festival. La elección de las tomas y la músicalización, sin embargo, me parece la adecuada, pues todas tienen una belleza especial, que las hace brillar como una moneda bajo la lluvia.

Kevin Mcdonald dijo que la razón por la cual se inició este proyecto fue la de celebrar el quinto aniversario de YouTube, pero, además, la de elevar a arte el estatus de las grabaciones de personas comunes.

En resumen, “La vida en un día” es un feliz y atípico caso de documental, que presenta una recopilación atractiva de grabaciones que nos enseñan el lado más humano de las personas, sus pasiones, miedos, luchas y, sobre todo, cómo se sienten con respecto a su vida y quiénes son. Una producción que deja un buen sabor de boca y en el pecho las ganas de aprovechar la vida al máximo.

Aquí puedes ver el documental completo, disfrútalo.
(Puedes elegir los subtítulos en español.)



miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Somos capaces de contar nuestras propias historias"

Entrevista con Marcela Zamora, directora del documental "María en tierra de nadie"



Por Moisés Alvarado

Marcela Zamora es una joven cineasta salvadoreña de 31 años. Es la responsable del documental “María en tierra de nadie”, que relata la historia de varias mujeres centroamericanas indocumentadas en su peligrosa travesía hacia Estados Unidos, sobre todo en los Estados mexicanos de Chiapas, Tabasco y Oaxaca. Gracias a su calidad estética y, sobre todo, a su  enorme humanismo y desnudez, el filme ha sido bien aceptado por la crítica de todos los festivales donde se ha presentado, entre ellos, en el de Biarritz, en Francia; la muestra de documentales Ambulante, fundada por Diego Luna y Gael García; y en el festival de cine de Seattle, así como en otros eventos cinematográficos en países como Inglaterra y La India. También ha sido merecedora de varios premios, entre ellos el Premio Ícaro al Mejor largo documental centroamericano y el primer premio y el premio del público en el cuarto Festival de Cine en Derechos Humanos, en México. A pesar del tremendo cartel, Marcela nos recibe con una sonrisa y con su característica tranquilidad en una de las mesas del restaurante La Ventana, que, de súbito, se ilumina con su conversación. 


¿Cómo surgió el proyecto de “María en tierra de nadie”?
El documental forma parte de un proyecto mayor, llamado “En el camino” , al que Eduardo y Óscar Martínez, periodistas de El Faro, me invitaron a unirme. Comencé a hacer la investigación con ellos y me di cuenta de que en el camino las que nunca contaban su historia eran las mujeres. Entonces me interesó darle voz a estas mujeres sin voz, que son las que más sufren por ser las más vulnerables. La investigación duró dos meses y el rodaje seis.

¿Qué es lo que recuerda con mayor cariño de la filmación?
Lo más alegre que pasé fue la historia de Jazmine, la prostituta del burdel, una nicaragüense. Al final de la filmación, logramos que ella se nacionalizara mexicana, a través de su hija, que había nacido en México. Logró salir de los burdeles y buscar un trabajo “digno”, como dice ella, aunque, al menos, ya no está en ese mundo de peligros.

¿Qué fue lo más triste?
Algo que no puse en el documental, la historia de una hondureña de 17 años que fue violada por cinco hombres. Me contó su historia, pero fue tan fuerte y tan terrible que no quise filmarla. Primero porque era una menor de edad y era demasiada la rabia y la impotencia que me causó el hecho.
¿Cómo fue la historia, por qué al final no decidió incluirla?
Creo que un documentalista debe conocer sus límites éticos, para saber que es lo que va a poner o no en su película. La historia es bastante amarillista si no la ves con profundidad. Yo estuve una semana con ella, intentando que pusiera una denuncia. No solo fue la violación, ella iba embarazada desde Honduras. Todo el hecho ocurrió en un lugar que en México se llama La Arrocera, donde se dan con más frecuencia los casos de violación, pues se pasa caminando y no existe presencia policial. Ella perdió a su bebé. Es una historia fuerte, pero la verdad es que es común. Un día desapareció: nos despertamos y ella ya no estaba.  
¿Usted es cineasta o periodista?
Soy cineasta, gracias a uno de mis tíos, Alfredo Zamora, que también hacía cine. Él, desde pequeña, me hablo de cine, sobre todo de los grandes cineastas. Veíamos películas alternativas, que aquí no hay. Aquí no existe una cultura del buen cine, aquí vemos lo que nos dan. Los peores productos de Hollywood, porque aquí no llegan los buenos. Con él vi películas que se alejan de este tipo de material, como “Cinema Paradiso”.
¿Cree que se están haciendo buenos esfuerzos en el cine del país?
Creo que sí. Estamos en una buena era en la que están saliendo jóvenes cineastas. Ahora hay una curiosidad y un interés particular por hacer cine en Centroamérica. Poco a poco se va a ir creando un ambiente de cine en este país, porque todavía no lo hay. Aunque ya tenemos artistas como José Luis Sanz, como Arturo Menéndez, para mencionar algunos.
¿Somos capaces de contar lo nuestro?

Esa fue una de las cosas por las que yo entré a la escuela de cine. En el examen de admisión, yo escribí que estaba harta de que se contara mi historia solo a través de los ojos de un extranjero, lo que no está mal, pero siempre y cuando sea una segunda mirada, que nosotros también podamos hacerlo. Nosotros tenemos las herramientas y somos capaces de contar nuestras propias historias, ya sea en ficción o en documentales. En muy pocas ocasiones hemos contado lo que hemos vivido.

¿Ha pensado en realizar ficción?
No, y eso es porque me gusta interactuar con la gente en la vida real, y contar la historia desde aquellos que la han vivido en carne viva. Aunque uno nunca debe decir nunca.



Sobre "María en tierra de nadie":

Dirección: Marcela Zamora
Guión: Marcela Zamora
Sonido: Gina Villafañe
Música: Leticia Servín & Sigried Masías
Fotografía: Keren Shayo
Edición: Leopoldo Nakata
Productores: Marcela Zamora
Compañía de producción: Elfaro.net, Ruido Photo, Idheas


Sobre Marcela Zamora:

Nacida en Nicaragua en 1980, a los nueve años se va a vivir a El Salvador. Estudió Licenciatura en Periodismo en Costa Rica y luego viajó a La Habana para estudiar Dirección de Documental en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Con su tesis documental "Xochiquetzal: la casa de las flores bellas", ganó varios premios y reconocimientos. "María en tierra de nadie" es su primer largometraje documental como directora. Actualmente es periodista del periódico digital El Faro.
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A ciegas
Por Marcela Rosales


La Ceguera esta  basada en el libro “Ensayo sobre la Ceguera”, del nobel portugués José Saramago.  Fue estrenada en 2008 y, a pesar de su premisa de ciencia ficción, pertenece al género dramático, al enfocarse en la psique de sus protagonistas. Relata los conflictos ocasionados en una ciudad por el surgimiento de un virus que produce ceguera, llamado “epidemia blanca”. La película nos presenta una sociedad de personas ciegas, que deberá reorganizarse y aprender a vivir de nuevo sin el preciado sentido.

Dentro del apocalíptico problema, solo una mujer, intepretada por Julianne Moore, la esposa de un doctor, interpretado por Mark Ruffalo, es capaz de ver. Sin embargo, guardará el secreto de su excepcional privilegio para ella sola y su marido, con el único objetivo de sobrevivir.

La película es una enorme metáfora de varios temas importantes, como el amor, la solidaridad, la miseria en que los seres humanos vivimos al haber perdido de vista lo verdaderamente importante y, sobre todo, la lucha por recuperar la normalidad a la que se está acostumbrado antes de sobrevenir lo inesperadamente caótico. Pero tambien se expone al ser humano a una situación límite,  la más deplorable, pues los afectados por la plaga deben seguir sus instintos para lograr sobrevivir, incluso si eso significa matar a otro para alimentarse o tener un lugar donde resguardarse. En suma: lo mejor o lo peor de sí mismos.

Uno de los apectos claves de la estética de la cinta es su gran manejo de la iluminación, ya que nos muestra escenas oscuras, representado la forma en que el mundo es percibido por las personas no videntes, y el lado oscuro de estas personas a través de imágenes  con alto contenido violento y cruel. En contraprarte, el mundo a través de los ojos de Julianne Moore por medio de escenas con una iluminación que satura la totalidad del cuadro, como un símbolo del liderazgo que ella simboliza al ser la única persona vidente.



El actor Mark Rufallo expresó en una entrevista que se sintió identificado con su personaje, el doctor, debido a lo atormentado que estamos muchas veces por nuestra propia visión y que rara vez nos damos cuenta de  que ello, "hasta que dejamos de ver".

Esta película fue dirigida por el brasileño  Fernando Meirelles, el mismo de “La ciudad de dios" y “El jardinero fiel”, ambas de gran contenido social y que envuelven al espectador en tramas donde el ser humano es llevado al límite, tanto por sus propias emociones como por el mundo hostil que lo rodea.

El productor, el canadiense Niv Fichman, explicó que la intención de Meirelles con esta cinta de dimensiones épicas consistía en, a través de todo el reparto, lograr representar a cada individuo de la sociedad.

Otra de sus virtudes es la calidad histriónica de sus dos protagonistas, Julianne Moore y Mike Ruffalo, quienes hacen sentir a la audiencia el miedo y la desesperación que los rodea, obteniendo las actuaciones mejores logradas dentro la película.

No fue tarea fácil para Meirelles obtener los derechos de adaptación, ya que a Saramago le preocupaba que ésta terminara en las manos equivocadas. Pero, gracias a una visita del productor y el guionista Canadiense Don McKellar, Saramago accedió a venderle los derechos a Meirelles, con la única condición que el escenario no fuese un lugar fácil de reconocer para la audiencia.

La película fue grabada en Canadá, Uruguay y Brasil, sobre todo en este último, gracias a que los distintos escenarios que ofrecía Sao Paulo cumplían con todas las características que el director buscaba.

Otro punto clave fue la elección del idioma de la película, ya que Meirelles había pensado utilizar el portugués, pero se inclinó por el inglés ya que ofrecía una mayor facilidad para presentarla en distintas partes del mundo. En cuanto al proceso de rodaje de la película, el director utilizó 700 extras, con un previo y extenuante entrenamiento para que lograran representar a personas ciegas.

La ceguera contiene también alusiones visuales a piezas artísticas famosas, como la obra Parábola de los ciegos, de Pieter Brueghel el viejo, pues, según Meirelles explica, estas forman parte de la imagen y visión que se encuentra en la película. La ceguera estuvo nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2009.

El punto clave de este largometraje son las reacciones, el sentir y pensar de las personas al verse ante una situación desconocida y trágica, que  cambia la forma en que viven y se manejan en el mundo. Se exponen los pensamientos e instintos básicos de ellos mismos y lo que los lleva a cometer los hechos más bondadosos y, a su vez, crueles, con tal de sobrevivir y proteger a los suyos. Un perfecto espejo de nuestro mundo.


Entre una Roca y la Pared

   Por Eduardo Angulo


Poco más de 130 minutos es todo lo que se requiere para contar la fatídica y real historia de Aron Ralston, un excursionista que sufre un accidente cuando una roca de 800 libras se desprende, cayendo sobre su antebrazo derecho y quedando así  atrapado contra la pared de un cañón. 127 Horas es la película de la que hablamos, en donde el director ganador del Óscar por Slumdog Millionaire, Danny Boyle, trata, desde su visión única, de sumergir al espectador en la dolorosamente inspiradora vivencia de Ralston y su lucha por la vida que se le desliza de las manos, para ser más específico, de uno de sus brazos. En una actuación que se atribuyó calificativos como “casi impecable”, “frecuentemente deslumbrante y perpetuamente sorprendente”, por parte de periódicos como el New York Post y el New York Times, James Franco interpreta el rol principal de Aron.  
Sobre cómo consiguió el papel para la cinta, Franco declara en una entrevista: “Resulta que él (refiriéndose al director Danny Boyle) pensó que yo estaba drogado en la reunión (donde leería el guión para tratar de ganar el papel). Alguien, sin embargo le dijo que yo no lo estaba y que sólo soy muy relajado y que debería de darme otra oportunidad; así que lo hizo y eso fue todo. Me dio el papel. ”

Una de las cosas que pueden parecer obvias, pero que es  muy inusual sobre esta película, es que se muestra a un actor completamente solo y en un ambiente aislado buena parte de la misma, semejante a la participación de Tom Hanks en Náufrago. Esto supone una serie de desafíos creativos y narrativos supeditados a la naturaleza de la situación que Aron vive, confinamiento total. El reto se vuelve entonces, conmover al espectador a través de una historia en la que el protagonista se encuentra inmovilizado y obligado a estar sólo y en un ambiente claustrofóbico gran parte de la película, sin la posibilidad de interactuar con ningún personaje secundario;  Aron se encuentra sólo él y su mente.


Esta carencia es resuelta por el director con brillante destreza, con la ayuda de un monólogo que el personaje de James Franco sostiene, dirigiéndose a sí mismo y en ocasiones a la cámara portátil que llevaba consigo. El clímax de este proceso de introspección a la que Aron se ve obligado ocurre cuando ya han pasado más de cuatro días desde su accidente, el agua y el alimento ya han sido agotados y Ralston se encuentra al borde del delirio. El excursionista, en su frustración e impotencia se vuelve a su cámara de video para narrar su estado, imaginándose a sí mismo como el anfitrión y el invitado en lo que parece ser un programa matinal de entrevistas, una muestra de que está empezando a perder su mente. Lo absurdo de este escenario es más evidente ya que Aron intenta evadir su realidad usando la comedia, la escena da un giro cuando a través de su reflexión termina acusándose a sí mismo por sus acciones, en especial el no haberle dicho a nadie hacia donde iba. 

                                              Grabación real de Aron Ralston, donde pide a la persona 
                                     que encuentre el vídeo, que contacte a su familia.

La convincente actuación de James Franco, muy devoto a su papel, marca la diferencia en lo que pudo haber parecido un documental de bajo presupuesto a lo que resultó ser: una película nominada a seis premios Óscar, incluyendo: Mejor Película, Mejor Actor Principal y mejor guión adaptado. Sin embargo lo más increíble de la película es la forma en que la brillante dirección de Boyle y el tremendo trabajo de Franco se juntan para contar la historia de Aron, que parece al principio, abrazar la soledad que su estilo de vida independiente ha provocado, pero que resulta ser una maldición de la que lamentablemente no saldrá ileso. 

La mirada del director que a menudo se enfoca en temas dolorosos o desagradables: pobreza y violencia en Slumdog Millionaire, adicción a la heroína en Trainspotting y la soledad del confinamiento y la agonía del dolor en 127 Horas; aborda estos conflictos y problemáticas sociales con la esperanza que emana de sus protagonistas. Cuando lo más fácil sería que el público se deprimiera con estas películas, el exuberante estilo narrativo de Danny Boyle logra más bien, animar y esperanzar. El enérgico ritmo de esta película y la atractiva sensibilidad de la actuación de James Franco te dejará atrapado mucho antes que Aron llegue a estarlo, en un viaje a través de la mente de Ralston que seguramente te conmoverá, te hará recapacitar y finalmente, te hará dar gracias por estar con vida.




martes, 1 de noviembre de 2011

Novedades en el frente: El estreno de la semana

Por Bessie Pinto
“Sin Límites”



Hoy nos ocuparemos de “Sin Límites”  (recientemente estrenada en los cines salvadoreños), de Neil Burger, una película tremendamente entretenida, a pesar de contar con una premisa un tanto inmoral. La cinta trata la historia de un aspirante a escritor, Eddie Morra (Bradley Cooper), quien sufre un bloqueo mental que no lo deja escribir su libro. Es un escritor fracasado, con una vida aburrida y, por supuesto, con una condición financiera para nada envidiable.

Sin embargo, su vida da un giro inesperado un día de tantos, gracias a un no planeado encuentro con su reciente excuñado. Este le muestra una píldora que promete aliviar todas sus penas y un poco más. Se trata del maravilloso NZT, un medicamento que funciona para beneficiar su potencial al 100%. Cada impulso nervioso que tiene hace que Eddie recuerde todo lo que ha leído, visto o escuchado, aprenda cualquier idioma en un día y memorice complicados esquemas motrices (como una pelea en una cinta) y en instantes ejecute los mismos movimientos; también entiende ecuaciones complejas: todo esto por el bendito efecto de la píldora.

Con tanto e inmerecido talento entre las manos, Eddie no tarda en conquistar Wall Street, convirtiendo un pequeño capital en millones de dólares. Sus nuevos saberes llaman la atención de gente importante en el país, quienes lo buscan para que trabaje con ellos; pero a quien logra cautivar con mayor intensidad es a Carl Von Loon (Robert De Niro), quien lo invita a formar parte de una de las fusiones corporativa más grandes de la historia, aunque, como era de esperarse, termine queriendo sacar del mapa al pobre escritor.

Como todo en la existencia, la famosa píldora también entraña sus riesgos y a medida que avanza su vida se va llenando de amenazas y consecuencias bastante fuertes por los efectos secundarios de la droga. Sin embargo sorprende la inocente utilización de clichés tan básicos como la identificación del éxito con el uso de trajes caros: si eres alguien, debes usar sacos y corbatas que te cuesten un ojo de la cara y, sobre todo, que sean italianos.

Se encuentran algunas imágenes que son impactantes en donde el escritor ingiere la droga (NZT) y, milagrosamente, se convierte en pocas horas en el hombre que él desea ser, comienza a escribir la novela que nunca empezó, y en ese momento escribe sobre la inspiración, y le comienzan a llover, literalmente, letras a su alrededor, mientras teclea la historia que tanto se resistía a salir.

 “Sin Límites” es nueva propuesta un tanto fantasiosa y, por ratos, inverosímil, que, sin embargo, retrata la brutalidad del capitalismo que se ejemplifica en la crisis financiera que se está viviendo hoy en día. Sin duda alguna es un carrusel guionístico que sabe ensamblar el director Neil Burger con maestría para crear una cinta entretenida hasta el fin. Otro aspecto a destacar, esta vez de índole más formal, son las tomas que se ofrecen al despertar la omnisciencia del personaje central, capturadas con esos esos grandes angulares con casi infinitas profundidades de campo, que son capaces de cruzar una ciudad de cabo a rabo.

En general, es una buena película comercial, con diálogos brillantes. “Sin límites” sin duda no es “Ciudadano Kane” y, lo más importante, no pretende serlo. Simplemente contiene una trama que se desenvuelve con un ritmo trepidante y no apela a los más bajos instintos del ser humano. Recomendadísima.





lunes, 31 de octubre de 2011

Sonámbulos, vampiros y pactos con el diablo: El horror en el Expresionismo alemán

 Por Julio Villeda

Conmemorando Halloween en una época en que Hollywood ha degradado el cine de horror a triviales remakes o a interminables secuelas, te presentamos una breve reseña de tres filmes del género al estilo del expresionismo alemán de principios del siglo XX, que corren a cargo de dos grandes exponentes de esta corriente cinematográfica, Robert Wiene y F.W Murnau, directores, el primero, de “El gabinete del Dr. Caligari” (1919), y de “Nosferatu” (1922) y “Fausto” (1926), el segundo.

Tanto “El gabinete del Dr. Caligari” como “Nosferatu” son piezas clave en el expresionismo alemán por su representación tétrica de la realidad y sus atmósferas sombrías, que marcan la peculiaridad de éste estilo; “Fausto”, por su parte, muestra un excelente trabajo en cuanto a efectos especiales (bastante adelantados para la época), así como una historia, relatada impecablemente, que nos muestra las facetas del lado oscuro de la humanidad cuando se busca satisfacer los deseos personales con la ayuda de fuerzas malignas.

Robert Wiene es la mente maestra detrás del que es considerado el primer filme expresionista alemán, “El Gabinete del Dr. Caligari”, que nos presenta al personaje de Francis (Friedrich Feher), un joven que relata la historia de la llegada a la feria de su pueblo, Holstenwall, de un peculiar personaje, el Dr. Caligari (Werner Krauss), un anciano que ofrece como espectáculo al sonámbulo que viaja con él en su gabinete, Cesare (Conrad Veidt), un personaje oscuro que genera sospechas en Francis cuando se empiezan a llevar a cabo una serie de crímenes misteriosos.

El Dr. Caligaria y Cesare en cuarto con angulos imposibles.


La película, que inicia relatando una historia mediante un flashback (quizá el primero en la historia del cine), fue grabada completamente en interiores y demuestra un estilo típico de la pintura expresionista en su escenografía, estructuras (casas, edificios, etc.) y paisajes con ángulos imposibles y exagerados que ayudan a crear una atmósfera sombría; también hay que resaltar el uso excesivo de maquillaje en los personajes para darles un tinte más oscuro, en especial en el de Cesare, para el que acentúa sus características terroríficas. 

Existe un gran juego con las sombras, recurso muy utilizado en películas posteriores del movimiento. Todos estos recursos ayudan a construir una trama muy bien escrita que concluye de manera inesperada, con un giro imprevisto que deja atónito al espectador.


 Escena inicial de El Gabinete del Dr. Caligari



F.W Murnau, por su parte, dirige de forma sobresaliente una adaptación no oficial de la obra de Bram Stoker, “Drácula”, que, debido al hecho de no poseer los derechos de autor, cambió su título a “Nosferatu”, así como varios elementos de la novela original, entre ellos los nombres de los personajes y el desenlace de la historia.

En esta versión, el protagonista se llama Hutter (Gustav von Wangenheim) y no Jonathan Harker,;Mina aquí es Ellen. El nombre del Conde Drácula cambia a Conde Orlok, interpretado majestuosamente por Max Schreck, quien merece un párrafo aparte: Tan buena fue su actuación y tan convincente su desprendimiento animal, que se especuló que era un vampiro real (esta temática es desarrollada con más profundidad en la película “La Sombra del Vampiro”, dirigida por E. Elias Merhige).

Max Shreck como el Conde Orlok
Una de las razones de tal impacto fue el excelente trabajo de maquillaje, que despojó al personaje de Stoker de todo rastro de refinamiento, presentándolo como una criatura con dientes de rata y mirada amenazadora a quien no es difícil creerle que ha salido de un ataúd.

El filme relata la historia de Hutter, un vendedor de bienes raíces quien, tras el consejo de su extraño jefe, decide emprender un viaje a una extraña tierra en busca del excéntrico Conde Orlok, a quien planea vender la casa que se encuentra enfrente de la suya. Inicia el viaje, no sin antes despedirse de su novia, Ellen.

Ya en su estadía en el castillo del conde, Hutter descubre que éste es un Nosferatu (el portador de la plaga y consumidor de sangre humana), por lo que decide escapar. Sin embargo, el villano lo retiene, viajando él mismo en barco, encerrado en su ataúd lleno de tierra y acompañado por las ratas, hacía el pueblo de Hutter. En la embarcación, toda la tripulación empieza a morir de forma extraña y, cuando Orlok toca tierra, se desata la plaga bubónica.

El filme se destaca, especialmente, por haber sido grabado también en exteriores, algo innovador para la época, y, debido a la parcial falta de control en la iluminación, la imagen del filme es más oscura que la de otras películas de la década de los veinte; está es la razón por la que se aprovechan tan bien los juegos de sombras, como en las escenas donde se proyecta la del conde Orlok, sembarando el miedo en sus víctimas. Cuenta con varios esfectos especiales, como puertas y ataúdes que se cierran solos; así como la superposición de imágenes, un recurso que se volverá característico en la estética de Murnau, y que repetiría en futuros filmes; las actuaciones, por otra parte, son caricaturescas, exageradamente teatrales, transmitiendo en forma enfática los sentimientos de terror y dolor.

“Nosferatu” representa excelentemente el relato popular del vampiro, creando una átmosfera terrorífica y sombría, por lo que sigue siendo, hasta estos días, la mejor película de la tan emblemática historia del muerto viviente.


Acá les dejo la película completa por si la quieren ver; ésta en inglés. 



Cuatro años después, Murnau dirigió una adaptación de la obra de Wolfgang van Goethe, “Fausto”, un viaje metafísico hacia los límites del deseo. El protagonista, encarnado por Gosta Ekman, es tentado por el Diablo, aquí presentado bajo el nombre de Mefisto, para venderle su alma a cambio de todos los conocimientos del universo. Este último fue interpretado de forma entrañable por Emil Jannings, quien, definitivamente, se roba la película, gracias a sus fluctuaciones entre el más puro y frío horror, con un Mefisto maléfico y oscuro, y los tintes románticos y de humor que lo presentan más como una persona que como un demonio. 
Mefisto Oscuro y Málefico
Mefisto representado de forma más humana











Fausto es un alquimista reconocido que quiere curar a su pueblo de una reciente plaga, por lo que experimenta con pociones que pueden ser, potencialmente, una cura. Además de esto, investiga y experimenta para poder hallar la fórmula de la piedra filosofal y, con ella, vivir eternamente. Mefisto hace una apuesta con un Arcángel por el alma de Fausto, asegurando que la puede corromper. Su objetivo se materializa cuando, ante su desilusión por no poder curar a una mujer cuya hija recurrió a su ayuda, Fausto pierde la fe en Dios.

Cansado, Fausto invoca a Mefisto, quién le ofrece firmar un contrato con sangre en el cual deja en claro que rechaza a Dios, obteniendo así por parte del demonio poderes sobrenaturales con los cuales cura a los enfermos, pero estos se percatan que lo hace con la ayuda del mal, por lo que lo rechazan.

Vulnerable, Fausto cae ante las tretas de Mefisto, quien le ofrece la juventud eterna, y el pacto que comenzó por una intención solidaria para curar a su pueblo, se vuelve un trato egoísta, que cumple el único objetivo de satisfacer los deseos de Fausto, perjudicando, así, la vida de varias personas, en especial la de Gretchen, una joven en la que busca el verdadero amor.


Los efectos especiales son muy impresionantes para la época, como en este viaje de Fausto sobre la capa de Mefisto, en la que vuelan sobre ciudades, bosques y cascadas, todo recreado en una maqueta diseñada de manera fiel a la realidad. La superposición de imágenes que Murnau utiliza, como solo él lo sabía hacer, sigue presente en este caso para demostrar el manejo del fuego por parte de Mefisto; por otro lado, las actuaciones dejan de ser tan exageradas con respecto a otras películas del expresionismo alemán, razón por la cual el espectador se conecta más con los personajes y sus emociones, que se vuelven más humanas.

Estas tres películas no son solo ejemplos de la magia del Expresionismo Alemán, sino de la calidad de criaturas que el cine de horror es capaz de crear mediante un insuperable atractivo visual y guiones inteligentes, manteniéndonos, aún en la época del Black Berry, con la respiración en vilo.

(El Expresionismo Alemán aún sigue latente e incluso ha influenciado videos musicales en la actualidad, como el siguiente:)



                         Red Hot Chili Peppers - Otherside






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